Durante la infancia, el sistema inmunitario se encuentra en constante desarrollo. A medida que los niños crecen, su organismo entra en contacto con numerosos virus, bacterias y otros microorganismos, aprende a reconocerlos y desarrolla mecanismos para defenderse.
- ¿Cómo funcionan las defensas de los niños?
- 1. Una alimentación variada es la primera aliada
- 2. Frutas y verduras de diferentes colores
- 3. No olvidar las proteínas
- 4. Vitaminas y minerales: importantes, pero sin excesos
- 5. Mantener una hidratación adecuada
- 6. Dormir bien también protege la salud
- 7. Mantener las vacunas al día
- 8. Fomentar la actividad física
- 9. Pasar tiempo al aire libre
- 10. Enseñar un correcto lavado de manos
- 11. Enseñar a toser y estornudar correctamente
- 12. Mantener espacios libres de humo
- 13. Cuidar la microbiota intestinal
- 14. Evitar el uso innecesario de antibióticos
- 15. Cuidado con los productos que prometen “subir las defensas”
- 16. Cuidar también la salud emocional
- 17. Limitar el exceso de pantallas
- 18. Revisiones pediátricas y estudios cuando estén indicados
- La importancia del diagnóstico oportuno
- ¿Es normal que un niño se enferme varias veces al año?
- ¿Cuándo buscar atención médica?
- Los hábitos saludables comienzan en familia
- Fuentes
- Nota final
Por esta razón, es relativamente frecuente que los niños presenten resfriados y otras infecciones, especialmente cuando comienzan a asistir a guarderías, escuelas o actividades donde conviven diariamente con otros pequeños.
Ante esta situación, muchos padres se preguntan qué pueden hacer para “subir las defensas” de sus hijos. Aunque no existe un alimento, vitamina o suplemento capaz de garantizar que un niño no se enferme, sí existen hábitos que favorecen el funcionamiento normal del sistema inmunitario y contribuyen al crecimiento y desarrollo saludable.
Una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente, mantenerse activo, tener las vacunas al día, cuidar la higiene y acudir a revisiones médicas periódicas son algunas de las estrategias más importantes.
¿Cómo funcionan las defensas de los niños?
El sistema inmunitario es una compleja red de células, órganos, tejidos y moléculas encargadas de proteger al organismo frente a diferentes amenazas.
Cuando un microorganismo potencialmente dañino entra al cuerpo, las defensas intentan reconocerlo y generar una respuesta.
Durante los primeros años de vida, el sistema inmunitario continúa desarrollándose y adquiriendo experiencia. Las vacunas también permiten que el organismo aprenda a reconocer determinados agentes infecciosos y prepare una respuesta frente a ellos.
Por ello, el objetivo no debería ser conseguir unas “defensas perfectas”, sino proporcionar al organismo las condiciones necesarias para que el sistema inmunitario funcione correctamente.
1. Una alimentación variada es la primera aliada
La nutrición desempeña un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo infantil.
Los niños necesitan proteínas, carbohidratos, grasas saludables, vitaminas y minerales. Una deficiencia importante de determinados nutrientes puede afectar diferentes funciones del organismo, incluido el sistema inmunitario.
La alimentación diaria debería incluir, de acuerdo con la edad y las recomendaciones del pediatra:
- Verduras.
- Frutas.
- Cereales integrales.
- Leguminosas.
- Huevo.
- Pescado.
- Pollo y otras carnes.
- Leche, yogur y otros lácteos cuando sean apropiados.
- Grasas saludables.
- Frutos secos y semillas en presentaciones seguras para la edad.
La clave se encuentra en la variedad.
No existe un único “superalimento” capaz de fortalecer las defensas por sí solo.

2. Frutas y verduras de diferentes colores
Una estrategia sencilla para mejorar la alimentación infantil consiste en ofrecer frutas y verduras de diferentes colores durante la semana.
Pueden incluirse alimentos como:
- Naranja.
- Mandarina.
- Guayaba.
- Fresa.
- Kiwi.
- Papaya.
- Mango.
- Zanahoria.
- Calabaza.
- Jitomate.
- Espinaca.
- Brócoli.
Estos alimentos proporcionan vitaminas, minerales, fibra y diversos compuestos que forman parte de una dieta saludable.
También es importante evitar presionar excesivamente a los niños cuando rechazan algún alimento. En muchas ocasiones necesitan probarlo varias veces antes de aceptarlo.
3. No olvidar las proteínas
Las proteínas son indispensables para el crecimiento, la reparación de tejidos y numerosos procesos fisiológicos.
Pueden obtenerse de alimentos de origen animal y vegetal.
Entre las opciones se encuentran:
- Huevo.
- Pollo.
- Pescado.
- Carne.
- Leche y yogur.
- Frijoles.
- Garbanzos.
- Lentejas.
Combinar distintas fuentes de proteína contribuye a mantener una alimentación variada.
4. Vitaminas y minerales: importantes, pero sin excesos
Vitaminas como A, C, D y E y minerales como zinc, hierro y selenio participan en diferentes funciones del sistema inmunitario.
Sin embargo, esto no significa que todos los niños necesiten tomar suplementos.
Un pequeño con una alimentación equilibrada puede obtener gran parte de sus necesidades nutricionales mediante los alimentos.
Cuando existe sospecha de anemia, deficiencias nutricionales u otra alteración, el pediatra puede solicitar estudios y determinar si realmente es necesaria una suplementación.
Administrar grandes cantidades de vitaminas sin supervisión médica no necesariamente mejora las defensas y algunas vitaminas y minerales pueden resultar perjudiciales cuando se consumen en exceso.
5. Mantener una hidratación adecuada
El agua participa en prácticamente todas las funciones del organismo.
Además, una hidratación adecuada ayuda a mantener las mucosas de nariz, boca y vías respiratorias en buenas condiciones.
El agua debe ser la bebida principal durante la infancia.
Conviene limitar el consumo frecuente de:
- Refrescos.
- Bebidas azucaradas.
- Jugos industrializados.
- Bebidas energéticas.
Las necesidades de líquidos dependen de la edad, actividad física, alimentación y temperatura ambiental.
6. Dormir bien también protege la salud
El sueño es fundamental para el desarrollo físico y neurológico.
Durante el descanso ocurren procesos relacionados con la recuperación del organismo y el funcionamiento del sistema inmunitario.
Las horas necesarias cambian con la edad: un niño pequeño requiere más tiempo de sueño que un adolescente.
Para favorecer un descanso adecuado se recomienda mantener horarios relativamente constantes, establecer una rutina nocturna y crear un ambiente tranquilo.
También es conveniente reducir el uso de teléfonos, tabletas, videojuegos y televisión antes de acostarse.
7. Mantener las vacunas al día
La vacunación es una de las herramientas más importantes para prevenir enfermedades infecciosas.
Las vacunas preparan al sistema inmunitario para reconocer determinados microorganismos y responder frente a ellos.
Es importante revisar periódicamente la cartilla de vacunación y acudir a los servicios de salud para recibir las dosis correspondientes según la edad y las recomendaciones sanitarias vigentes.
Si los padres tienen dudas respecto a una vacuna, deben consultarlas con el pediatra.

8. Fomentar la actividad física
El movimiento es indispensable durante la infancia.
Correr, saltar, caminar, andar en bicicleta, bailar, nadar o practicar deportes contribuye al desarrollo físico y emocional.
La actividad física regular favorece:
- La salud cardiovascular.
- El fortalecimiento de músculos y huesos.
- El mantenimiento de un peso adecuado.
- La calidad del sueño.
- El bienestar emocional.
- La convivencia con otros niños.
Además, disminuye el tiempo que los pequeños permanecen sentados frente a dispositivos electrónicos.
9. Pasar tiempo al aire libre
Los niños necesitan espacios para jugar y explorar.
Las actividades al aire libre favorecen el movimiento, la convivencia y el bienestar emocional.
Ir al parque, caminar en familia, practicar algún deporte o simplemente jugar fuera de casa puede convertirse en parte de una rutina saludable.
Siempre deben considerarse medidas como hidratación, protección solar, ropa adecuada y supervisión de un adulto.
10. Enseñar un correcto lavado de manos
El lavado de manos es una de las medidas más sencillas para disminuir la transmisión de numerosas infecciones.
Los niños deben aprender a lavarse las manos especialmente:
- Antes de comer.
- Después de ir al baño.
- Después de sonarse la nariz.
- Después de toser o estornudar.
- Al regresar de la escuela.
- Después de jugar con animales.
- Cuando estén visiblemente sucias.
El ejemplo de los adultos es fundamental para convertir esta práctica en un hábito.

11. Enseñar a toser y estornudar correctamente
También es importante enseñar a los niños a cubrirse la boca y nariz con la parte interna del codo o con un pañuelo desechable cuando tosen o estornudan.
Estas medidas disminuyen la dispersión de secreciones respiratorias.
Cuando alguien está enfermo también es recomendable evitar compartir vasos, cubiertos y otros objetos personales.
12. Mantener espacios libres de humo
El humo del tabaco afecta especialmente a los niños.
La exposición pasiva se relaciona con diferentes problemas respiratorios y puede aumentar el riesgo de infecciones, crisis de asma y enfermedades del oído.
No es suficiente fumar en otra habitación.
La recomendación es mantener la casa y el automóvil completamente libres de humo.
13. Cuidar la microbiota intestinal
En el intestino viven millones de microorganismos que forman la llamada microbiota intestinal.
Existe una estrecha relación entre esta comunidad de microorganismos y diferentes funciones del sistema inmunitario.
Una alimentación variada que incluya frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales proporciona fibra y favorece una microbiota intestinal saludable.
Algunos alimentos fermentados, como determinados yogures, también pueden formar parte de una dieta equilibrada.
Los suplementos probióticos, sin embargo, no son necesarios para todos los niños y deben utilizarse bajo orientación profesional cuando exista una indicación específica.
14. Evitar el uso innecesario de antibióticos
Los antibióticos son medicamentos destinados al tratamiento de determinadas infecciones bacterianas.
No funcionan contra los virus responsables de muchos resfriados y enfermedades respiratorias comunes.
Utilizarlos sin necesidad contribuye a la resistencia antimicrobiana, uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial.
Nunca deben administrarse antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores ni medicamentos indicados para otra persona.
15. Cuidado con los productos que prometen “subir las defensas”
En farmacias y tiendas pueden encontrarse jarabes, gomitas, vitaminas y suplementos que prometen fortalecer rápidamente el sistema inmunitario.
Es importante mantener una actitud crítica frente a estas afirmaciones.
Que un producto sea etiquetado como “natural” no significa automáticamente que sea necesario, eficaz o completamente seguro para un niño.
Antes de proporcionar vitaminas, minerales, probióticos o suplementos es recomendable consultar con el pediatra.
16. Cuidar también la salud emocional
La salud infantil incluye tanto el bienestar físico como el emocional.
Los niños necesitan sentirse seguros, escuchados y acompañados.
Es importante proporcionarles:
- Tiempo para jugar.
- Rutinas relativamente estables.
- Espacios para expresar emociones.
- Convivencia familiar.
- Descanso.
- Actividades recreativas.
El bienestar emocional también influye en los hábitos de sueño, alimentación y actividad física.
17. Limitar el exceso de pantallas
Los dispositivos electrónicos pueden ser útiles para aprender y entretenerse, pero no deberían sustituir actividades esenciales.
Pasar demasiado tiempo frente a pantallas puede desplazar el ejercicio, el sueño, el juego y la convivencia.
Por ello, es recomendable establecer límites adaptados a la edad y procurar momentos familiares sin dispositivos electrónicos.
18. Revisiones pediátricas y estudios cuando estén indicados
No es necesario esperar a que un niño esté enfermo para acudir al pediatra.
Las revisiones preventivas permiten vigilar aspectos como:
- Peso y talla.
- Crecimiento.
- Desarrollo.
- Alimentación.
- Vacunación.
- Salud visual y auditiva.
- Sueño.
- Bienestar emocional.
Cuando existen síntomas persistentes, infecciones inusualmente frecuentes, problemas de crecimiento o sospecha de alguna deficiencia nutricional, el médico puede considerar necesario solicitar estudios de laboratorio.
Entre las pruebas que pueden utilizarse dependiendo de cada caso se encuentran la biometría hemática y otros análisis destinados a evaluar aspectos específicos del estado de salud.
La importancia del diagnóstico oportuno
Los estudios clínicos pueden proporcionar información importante cuando el pediatra necesita investigar determinadas alteraciones o conocer con mayor detalle el estado de salud de un niño.
En este contexto, Grupo Diagnóstico Aries (GDA) cuenta con servicios de laboratorio, gabinete e imagenología que sirven como apoyo para los estudios solicitados por los profesionales de la salud.
La realización de análisis en instituciones especializadas permite obtener información que posteriormente debe ser interpretada por el médico junto con los síntomas, antecedentes y exploración física del paciente.
Es importante aclarar que no existe un único análisis que determine si un niño tiene las “defensas bajas”. El sistema inmunitario es complejo y cualquier sospecha de una alteración debe ser evaluada individualmente por un profesional de la salud.
Los servicios de diagnóstico, como los disponibles en GDA, forman parte de las herramientas que el médico puede utilizar cuando considera necesario investigar anemia, alteraciones nutricionales, infecciones u otras condiciones que puedan estar afectando el bienestar del menor.
¿Es normal que un niño se enferme varias veces al año?
Sí. Los niños, especialmente durante los primeros años de vida escolar, pueden presentar infecciones respiratorias con relativa frecuencia.
Al comenzar la guardería o la escuela entran en contacto con numerosos microorganismos que anteriormente no habían encontrado.
Tener varios resfriados durante el año no significa automáticamente que exista un problema inmunológico.
Lo importante es considerar:
- Frecuencia.
- Gravedad.
- Duración.
- Recuperación.
- Necesidad recurrente de hospitalización.
- Crecimiento y desarrollo del niño.
Cuando las infecciones son excepcionalmente frecuentes, graves, difíciles de tratar o se acompañan de pérdida de peso o problemas de crecimiento, es recomendable realizar una evaluación pediátrica.
¿Cuándo buscar atención médica?
Los padres deben solicitar atención profesional cuando exista preocupación por el estado de salud del niño.
Algunas señales que requieren especial atención incluyen:
- Dificultad para respirar.
- Coloración azulada o grisácea de labios o piel.
- Deshidratación.
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertar.
- Convulsiones.
- Fiebre en bebés pequeños.
- Vómitos persistentes.
- Fiebre persistente acompañada de otros signos de alarma.
- Deterioro rápido del estado general.
Los síntomas pueden evolucionar rápidamente durante la infancia, especialmente en bebés y niños pequeños.
Los hábitos saludables comienzan en familia
Los niños aprenden principalmente observando a las personas que los rodean.
Será más fácil que consuman frutas y verduras cuando forman parte habitual de la alimentación familiar. También será más probable que hagan ejercicio cuando observan a sus padres mantenerse activos.
Lo mismo ocurre con el lavado de manos, el descanso y el uso responsable de dispositivos electrónicos.
Crear un hogar saludable no significa buscar la perfección.
Pequeños cambios sostenidos a lo largo del tiempo pueden producir beneficios mucho mayores que modificaciones extremas difíciles de mantener.
Fortalecer las defensas de los niños no depende de un alimento milagroso, una vitamina específica o un suplemento de moda.
El funcionamiento adecuado del sistema inmunitario está relacionado con múltiples factores.
Una alimentación variada, dormir suficientemente, realizar actividad física, mantener las vacunas actualizadas, beber suficiente agua, cuidar la higiene y evitar la exposición al humo del tabaco son algunas de las medidas más importantes para favorecer la salud infantil.
Las revisiones pediátricas también permiten vigilar el crecimiento y detectar oportunamente situaciones que requieren atención. Cuando el médico considera necesario complementar la evaluación mediante análisis clínicos o estudios diagnósticos, instituciones como Grupo Diagnóstico Aries (GDA) pueden proporcionar servicios de laboratorio, gabinete e imagenología como apoyo al proceso diagnóstico.
Más que intentar evitar que los niños se enfermen alguna vez, el objetivo debe ser construir desde la infancia hábitos que favorezcan su crecimiento, bienestar y salud a largo plazo.
Cortesía de

Fuentes
Asociación Española de Pediatría. (s. f.). EnFamilia. https://enfamilia.aeped.es/
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (s. f.). Nutrición. UNICEF. https://www.unicef.org/es/nutricion
Grupo Diagnóstico Aries. (s. f.). Grupo Diagnóstico Aries. https://grupodiagnosticoaries.com/
MedlinePlus. (s. f.). Sistema inmunitario y sus trastornos. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. https://medlineplus.gov/spanish/immunesystemanddisorders.html
Organización Mundial de la Salud. (s. f.). Actividad física. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity
Organización Mundial de la Salud. (s. f.). Vacunas e inmunización. https://www.who.int/es/health-topics/vaccines-and-immunization
Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Inmunización. https://www.paho.org/es/temas/inmunizacion
Nota final
Este artículo tiene fines educativos e informativos y no sustituye la valoración, diagnóstico o tratamiento de un pediatra. Las necesidades nutricionales, de vacunación y de estudios clínicos varían según la edad, los antecedentes y el estado de salud de cada niño. No deben administrarse vitaminas, suplementos, antibióticos u otros medicamentos con el propósito de “aumentar las defensas” sin indicación profesional. Los estudios de laboratorio y diagnóstico deben realizarse cuando exista una indicación médica y sus resultados deben ser interpretados por un profesional de la salud.
