Resistencia a los antibióticos: cuando los medicamentos dejan de funcionar

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Los cultivos y antibiogramas pueden ayudar a identificar bacterias y orientar al profesional de la salud en la selección del tratamiento adecuado.

Un problema silencioso que nos afecta a todos

Los antibióticos transformaron la medicina. Infecciones que hace décadas podían provocar complicaciones graves o incluso la muerte hoy pueden tratarse eficazmente gracias a estos medicamentos. También hicieron más seguros muchos procedimientos médicos, desde algunas cirugías hasta tratamientos que debilitan temporalmente el sistema inmunitario.

Sin embargo, esta herramienta enfrenta un desafío creciente: las bacterias están desarrollando resistencia a los antibióticos que utilizamos para combatirlas.

La resistencia a los antimicrobianos es considerada un importante problema de salud mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 aproximadamente una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio a nivel mundial era resistente a los antibióticos, y entre 2018 y 2023 aumentó la resistencia en más del 40 % de las combinaciones de bacterias y antibióticos que fueron monitoreadas.

Pero ¿cómo puede un medicamento que funcionaba perfectamente dejar de hacerlo?

La respuesta comienza con una aclaración importante.

No somos nosotros quienes nos volvemos resistentes

Cuando una persona toma antibióticos repetidamente, suele escucharse la expresión: “tu cuerpo se está haciendo resistente”.

En realidad, son las bacterias las que desarrollan resistencia, no nuestro organismo.

Las bacterias pueden cambiar y adquirir características que les permiten sobrevivir a medicamentos que anteriormente podían eliminarlas o impedir su reproducción.

Cuando las bacterias sensibles mueren y sobreviven aquellas capaces de resistir el tratamiento, estas últimas pueden multiplicarse y propagarse.

El resultado es preocupante: una infección que antes podía controlarse con un determinado antibiótico puede necesitar otro medicamento, requerir tratamientos más complejos o, en situaciones graves, presentar muy pocas alternativas terapéuticas.

¿Por qué aparece la resistencia?

La resistencia bacteriana es un fenómeno biológico natural. Las bacterias evolucionan y pueden desarrollar mecanismos para sobrevivir.

El problema es que algunas prácticas humanas aceleran considerablemente este proceso.

La OMS identifica el uso indebido y excesivo de los antimicrobianos como uno de los principales factores que impulsan la aparición y propagación de microorganismos resistentes.

Cada vez que utilizamos un antibiótico existe una presión sobre las bacterias. Por eso estos medicamentos deben emplearse únicamente cuando existe una razón médica para hacerlo y siguiendo las indicaciones correspondientes.

Antibióticos contra virus: un error muy frecuente

Uno de los conceptos más importantes para prevenir la resistencia es sencillo:

los antibióticos combaten bacterias, no virus.

Esto significa que no son un tratamiento para todas las infecciones.

Resfriados, influenza y numerosas infecciones respiratorias son provocadas por virus. En estos casos, utilizar un antibiótico sin una indicación médica no hará que la infección viral desaparezca más rápido.

La Secretaría de Salud de México recordó en marzo de 2026 que los antibióticos son efectivos contra infecciones bacterianas, pero no contra cuadros causados por virus, y señaló que estos últimos originan más del 90 % de las infecciones de vías respiratorias superiores.

Por eso, presentar tos, dolor de garganta, congestión o fiebre no significa automáticamente que necesitemos un antibiótico.

La causa de la infección debe ser valorada adecuadamente.

El peligro de automedicarse

Tenemos fiebre, encontramos antibióticos sobrantes en casa y pensamos: “la última vez me recetaron esto”.

Puede parecer una solución práctica, pero es una mala idea.

Síntomas parecidos pueden tener causas completamente diferentes. Un dolor de garganta puede estar relacionado con una infección viral o bacteriana, por ejemplo, y el tratamiento no necesariamente será el mismo.

Además, incluso cuando existe una infección bacteriana, no todos los antibióticos funcionan contra todas las bacterias.

La elección depende de factores como el tipo de infección, antecedentes médicos, alergias, patrones locales de resistencia y, en determinados casos, pruebas de laboratorio.

Automedicarse puede significar utilizar un medicamento que no necesitamos o que no es adecuado para la infección.

El uso responsable de los antibióticos ayuda a disminuir la aparición y propagación de bacterias resistentes.

Tampoco debemos utilizar los antibióticos de otra persona

“Me sobraron unas pastillas, ¿las quieres?”

Aunque la intención sea ayudar, compartir antibióticos no es recomendable.

La dosis, duración y tipo de medicamento indicados para una persona pueden no ser apropiados para otra.

Además, utilizar sobrantes suele implicar que no se dispone de un esquema completo ni de una valoración médica.

La OPS recomienda no automedicarse, no compartir medicamentos y seguir correctamente los tratamientos indicados como parte de las acciones para reducir la resistencia.

¿Qué pasa cuando un antibiótico deja de funcionar?

Imaginemos una infección bacteriana que normalmente responde a determinado medicamento.

Si la bacteria responsable es resistente, el antibiótico puede no eliminarla adecuadamente.

La infección puede persistir, avanzar o transmitirse a otras personas.

Esto puede significar la necesidad de realizar más estudios, utilizar otros medicamentos y, en algunos casos, recurrir a antibióticos reservados para infecciones difíciles de tratar.

Las infecciones resistentes también pueden relacionarse con hospitalizaciones más prolongadas, mayores costos de atención y un incremento del riesgo de complicaciones y muerte.

Por eso, la resistencia no es solamente un problema farmacológico.

Es un problema de salud pública.

Las bacterias resistentes pueden transmitirse

Otra razón por la que este tema nos involucra a todos es que las bacterias resistentes no permanecen necesariamente en la persona que utilizó incorrectamente un antibiótico.

Pueden propagarse.

Esto significa que una persona que nunca se ha automedicado también puede adquirir una infección causada por bacterias resistentes.

La resistencia, además, está relacionada con la interacción entre personas, animales, alimentos y medio ambiente. Por esta razón, las estrategias internacionales utilizan cada vez más el enfoque denominado “Una sola salud”, que reconoce que la salud humana, animal y ambiental están conectadas.

México cuenta con una estrategia nacional para enfrentar la resistencia a los antimicrobianos que incluye precisamente acciones relacionadas con salud humana, animal y producción de alimentos.

¿Qué infecciones pueden volverse más difíciles de tratar?

La resistencia puede afectar a numerosas infecciones bacterianas.

La vigilancia internacional incluye bacterias responsables de infecciones urinarias, gastrointestinales, del torrente sanguíneo y algunas infecciones de transmisión sexual.

Entre las bacterias vigiladas se encuentran Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae y Neisseria gonorrhoeae, entre otras.

El problema no significa que todos estos microorganismos sean siempre resistentes.

Significa que están apareciendo y circulando cepas capaces de resistir uno o varios antibióticos, dificultando el tratamiento de determinadas infecciones.

¿Por qué la resistencia también amenaza a la medicina moderna?

A primera vista podría parecer que la resistencia a los antibióticos únicamente afecta a personas con infecciones.

Su impacto potencial es mucho mayor.

Los antibióticos son esenciales para prevenir o tratar determinadas infecciones relacionadas con procedimientos médicos y situaciones en las que el organismo puede encontrarse especialmente vulnerable.

Si perdemos progresivamente la capacidad de controlar infecciones bacterianas, otros avances de la medicina también se vuelven más difíciles y riesgosos.

Por eso conservar la eficacia de los antibióticos disponibles es tan importante como desarrollar nuevos medicamentos.

¿Significa que debemos tener miedo de tomar antibióticos?

No.

Los antibióticos siguen siendo medicamentos esenciales y pueden salvar vidas cuando se utilizan correctamente.

El mensaje no es “evita los antibióticos”.

El mensaje es:

úsalos cuando realmente sean necesarios y de la manera indicada por un profesional de la salud.

Evitar un antibiótico que sí necesitamos también puede ser peligroso.

El objetivo es el uso responsable, no el rechazo de estos medicamentos.

¿Cómo podemos ayudar a reducir la resistencia?

La prevención comienza con decisiones relativamente sencillas.

No utilizar antibióticos sin indicación médica, no compartirlos con familiares o amigos y seguir las instrucciones del profesional que los prescribe son medidas fundamentales.

También es importante no modificar por cuenta propia la dosis o duración del tratamiento. Si existen efectos adversos, dudas o dificultades para seguirlo, lo adecuado es consultar al profesional de salud en lugar de hacer cambios sin orientación.

Y existe otra estrategia que a veces olvidamos:

prevenir las infecciones.

Lavarse las manos correctamente, mantener una adecuada higiene de los alimentos, seguir las recomendaciones de vacunación y adoptar medidas para evitar la transmisión de enfermedades disminuye la posibilidad de enfermarnos y, por tanto, la necesidad de utilizar antimicrobianos.

Los estudios de laboratorio también tienen un papel importante

No siempre es posible identificar una infección únicamente por sus síntomas.

En determinadas circunstancias, los profesionales pueden solicitar estudios para conocer qué microorganismo está provocando una infección.

Pruebas como los cultivos permiten identificar determinadas bacterias, mientras que un antibiograma puede ayudar a conocer frente a qué antibióticos una bacteria aislada es sensible o resistente.

Estos estudios no son necesarios en todas las infecciones, pero pueden ser especialmente importantes en ciertos cuadros, infecciones recurrentes, graves o cuando existe sospecha de resistencia.

Utilizar herramientas diagnósticas adecuadamente puede contribuir a evitar tratamientos innecesarios y a seleccionar mejor los medicamentos cuando realmente se necesitan.

Un medicamento que debemos proteger entre todos

Existe algo particular en los antibióticos: la manera en que los utilizamos hoy puede influir en su eficacia futura.

Cada tratamiento innecesario aumenta la presión que favorece la selección de bacterias resistentes.

Por eso, preservar los antibióticos no depende únicamente de médicos y hospitales.

También depende de pacientes, farmacias, veterinarios, productores de alimentos, autoridades sanitarias, investigadores y de la sociedad en general.

En México, la venta de antibióticos requiere receta médica desde 2010, y el país cuenta con una Estrategia Nacional de Acción contra la Resistencia a los Antimicrobianos para promover, entre otras medidas, su uso responsable.

Usar bien los antibióticos hoy ayuda a conservarlos para mañana

La resistencia a los antibióticos puede parecer un problema lejano hasta que una infección común deja de responder al tratamiento esperado.

La OMS estima que en 2021 la resistencia bacteriana a los antimicrobianos estuvo asociada con más de 4.7 millones de muertes en todo el mundo.

La solución no consiste en dejar de utilizar antibióticos, sino en utilizarlos mejor.

Evitar la automedicación, no tomarlos para enfermedades virales, no compartir medicamentos, seguir correctamente las indicaciones médicas y prevenir infecciones son acciones que contribuyen a conservar una de las herramientas más importantes de la medicina moderna.

Porque cuando hablamos de resistencia bacteriana, proteger un antibiótico no significa solamente cuidar el tratamiento de hoy.

También significa intentar que siga funcionando cuando alguien lo necesite mañana.

Cortesía de

Fuentes

Organización Mundial de la Salud. (2026). Resistencia a los antimicrobianos. Organización Mundial de la Salud.

Organización Mundial de la Salud. (2025). La OMS advierte de la resistencia generalizada en todo el mundo a antibióticos de uso habitual. Organización Mundial de la Salud.

Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Resistencia a los antimicrobianos. OPS/OMS.

Secretaría de Salud. (2026). CENAPRECE llama a tener un uso cuidadoso de los antibióticos en la atención de infecciones de vías respiratorias superiores. Gobierno de México.

Secretaría de Salud. (2018). México contra la resistencia a los antimicrobianos. Gobierno de México.

Nota final

Este artículo tiene fines informativos y de divulgación y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Los antibióticos deben utilizarse bajo indicación profesional. Ante síntomas de una infección, empeoramiento, fiebre persistente o dudas sobre un tratamiento prescrito, se recomienda solicitar atención médica y evitar iniciar, suspender, sustituir o modificar medicamentos por cuenta propia.

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