Una nueva etapa en el tratamiento de la obesidad y la diabetes
En los últimos años, los medicamentos conocidos como agonistas del receptor GLP-1 han ganado enorme popularidad por su capacidad para favorecer la pérdida de peso. Semaglutida, liraglutida y otros fármacos de esta familia aparecen constantemente en conversaciones, redes sociales y medios de comunicación.
- Una nueva etapa en el tratamiento de la obesidad y la diabetes
- ¿Qué es el GLP-1?
- No todos los medicamentos de los que hablamos son exactamente iguales
- Diabetes: el origen de esta revolución terapéutica
- El corazón también entra en la conversación
- ¿Y los riñones?
- La pérdida de peso sigue siendo importante
- No son medicamentos “milagro”
- También existen efectos secundarios
- El riesgo de utilizarlos solamente por razones estéticas
- ¿Qué ocurre con la masa muscular?
- ¿Son para toda la vida?
- Una herramienta médica, no una tendencia
- Mirar más allá de la báscula
- Fuentes
Sin embargo, reducirlos a “inyecciones para adelgazar” deja fuera buena parte de su importancia médica.
Los GLP-1 se desarrollaron inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, y la evidencia acumulada ha ampliado su papel hacia el manejo de la obesidad y, en determinados pacientes y con fármacos específicos, la reducción del riesgo cardiovascular y renal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en diciembre de 2025 sus primeras directrices mundiales sobre el uso de estos medicamentos para el tratamiento de la obesidad, reconociendo su utilidad dentro de una estrategia integral y de largo plazo.

¿Qué es el GLP-1?
El péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) es una hormona que el intestino libera después de comer.
Entre otras funciones, ayuda a indicar al cerebro que estamos satisfechos, estimula la liberación de insulina cuando aumenta la glucosa y retrasa el vaciamiento del estómago.
Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 imitan algunos de estos efectos naturales.
Como consecuencia, pueden contribuir a:
- Mejorar el control de la glucosa.
- Disminuir el apetito y los antojos.
- Prolongar la sensación de saciedad.
- Favorecer la pérdida de peso.
- Mejorar determinados indicadores metabólicos.
Pero sus efectos pueden ir más allá de lo que vemos en la báscula.
No todos los medicamentos de los que hablamos son exactamente iguales
Aunque coloquialmente se habla de “los GLP-1” como un solo grupo, existen diferencias importantes entre los medicamentos.
Entre los agonistas GLP-1 se encuentran fármacos como semaglutida, liraglutida y dulaglutida. La tirzepatida, por su parte, actúa sobre los receptores de GIP y GLP-1, por lo que técnicamente tiene un mecanismo dual.
Tampoco todas las presentaciones tienen las mismas indicaciones. Un medicamento puede estar autorizado para diabetes tipo 2, otro para el tratamiento crónico del peso y determinadas presentaciones pueden contar con indicaciones adicionales.
Por eso, haber escuchado que un conocido utiliza uno de estos medicamentos no significa que sea adecuado para otra persona.
Diabetes: el origen de esta revolución terapéutica
Antes de convertirse en protagonistas de las conversaciones sobre pérdida de peso, los agonistas GLP-1 ya eran herramientas importantes para el tratamiento de la diabetes tipo 2.
Su mecanismo ayuda al organismo a liberar insulina cuando la glucosa está elevada y contribuye a disminuir la glucemia.
Pero con el tiempo se descubrió algo particularmente importante: en determinados grupos de pacientes, algunos de estos medicamentos ofrecían beneficios que iban más allá del control del azúcar.
La OMS incorporó en 2025 varios medicamentos de este grupo a su Lista de Medicamentos Esenciales para personas con diabetes tipo 2 y determinados riesgos asociados, destacando evidencia sobre control glucémico y reducción de complicaciones cardiovasculares y renales.
El corazón también entra en la conversación
Este es uno de los aspectos menos conocidos por el público.
Algunos medicamentos de esta familia cuentan con evidencia y, dependiendo del producto y la población, indicaciones relacionadas con la reducción de eventos cardiovasculares importantes.
La semaglutida, por ejemplo, se utiliza en determinados pacientes para disminuir el riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular, además de sus indicaciones relacionadas con diabetes y control del peso.
Esto es especialmente relevante porque obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y alteraciones del colesterol suelen coexistir y pueden incrementar el riesgo cardiovascular.
Así, para algunos pacientes, el objetivo del tratamiento no consiste simplemente en “pesar menos”, sino en reducir riesgos que pueden afectar su salud a largo plazo.
¿Y los riñones?
También existe evidencia sobre beneficios renales de determinados agonistas GLP-1.
MedlinePlus señala que estos medicamentos pueden ayudar a mejorar la enfermedad renal en algunas personas con diabetes tipo 2, mientras que determinadas indicaciones de semaglutida contemplan la reducción del riesgo de progresión de enfermedad renal en ciertos adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica.
Esto vuelve a demostrar por qué no conviene evaluar estos tratamientos exclusivamente por los kilos perdidos.
Para una persona con diabetes y alto riesgo cardiovascular o renal, los objetivos terapéuticos pueden ser considerablemente más amplios.

La pérdida de peso sigue siendo importante
Decir que los GLP-1 ofrecen beneficios más allá del peso no significa restarle importancia a la reducción de peso cuando está médicamente indicada.
La obesidad es una enfermedad crónica y compleja, no simplemente una cuestión estética.
La OMS señala que los tratamientos GLP-1 pueden utilizarse a largo plazo en determinados adultos con obesidad, dentro de una estrategia integral que contemple alimentación saludable, actividad física y acompañamiento profesional.
La reducción de peso puede contribuir a mejorar diferentes parámetros de salud, pero el tratamiento de la obesidad no debería centrarse únicamente en alcanzar determinada talla o apariencia física.
El objetivo es mejorar la salud.
No son medicamentos “milagro”
El enorme interés por estos tratamientos también ha creado expectativas poco realistas.
Los medicamentos GLP-1 no sustituyen automáticamente una alimentación adecuada, actividad física, sueño suficiente, seguimiento médico y otros componentes del cuidado de la salud.
La propia OMS insiste en que los medicamentos por sí solos no resolverán el problema mundial de la obesidad.
Además, después de suspender el tratamiento puede producirse recuperación del peso perdido en muchas personas, una de las razones por las que actualmente la obesidad se aborda cada vez más como una enfermedad crónica que puede requerir atención prolongada.

También existen efectos secundarios
El hecho de que estos medicamentos sean populares no significa que estén libres de riesgos.
Entre los efectos adversos más frecuentes de los agonistas GLP-1 se encuentran náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal y disminución del apetito.
También existen efectos adversos menos frecuentes pero potencialmente importantes, como pancreatitis y enfermedad de la vesícula biliar. Además, determinadas situaciones clínicas pueden hacer que un medicamento no sea apropiado para una persona.
Por ejemplo, la información de prescripción de semaglutida incluye advertencias específicas relacionadas con antecedentes personales o familiares de determinados tumores tiroideos y síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2.
Por eso, estos medicamentos deben utilizarse bajo valoración y seguimiento profesional.
El riesgo de utilizarlos solamente por razones estéticas
La popularidad de los GLP-1 en redes sociales puede transmitir la idea de que cualquier persona que quiera perder algunos kilos debería utilizarlos.
No es así.
La decisión debe considerar el peso, el estado metabólico, antecedentes médicos, medicamentos que ya utiliza la persona, posibles contraindicaciones, objetivos terapéuticos y riesgos.
También es importante evitar productos de procedencia desconocida, automedicación, cambios de dosis sin supervisión o compartir medicamentos prescritos a otra persona.
Que un medicamento ayude a perder peso no significa que sea apropiado para cualquier persona que quiera adelgazar.
¿Qué ocurre con la masa muscular?
Perder peso no equivale exclusivamente a perder grasa.
Durante una reducción significativa del peso también puede disminuir la masa magra, incluida la masa muscular. MedlinePlus incluye la disminución de masa muscular entre los posibles efectos asociados al tratamiento con agonistas GLP-1.
Este aspecto resulta especialmente importante en adultos mayores y en personas que realizan dietas muy restrictivas.
Por ello, el tratamiento debería acompañarse de una valoración nutricional adecuada y actividad física apropiada para cada persona. El ejercicio de fuerza puede ser particularmente relevante dentro de una estrategia destinada a conservar función y masa muscular, siempre considerando las condiciones individuales.
¿Son para toda la vida?
Es una de las preguntas más frecuentes y no tiene una respuesta idéntica para todos.
La OMS aborda el uso de estos medicamentos para obesidad como una posible terapia de largo plazo, precisamente porque la obesidad es una enfermedad crónica con posibilidad de recaída. Al mismo tiempo, reconoce que todavía existen preguntas sobre eficacia y seguridad a largo plazo, mantenimiento del tratamiento y qué ocurre tras suspenderlo.
Por ello, suspender, continuar o modificar un tratamiento debe decidirse junto con el profesional de salud.
Una herramienta médica, no una tendencia
Los medicamentos GLP-1 han cambiado la conversación sobre obesidad.
Durante décadas, muchas personas escucharon que para bajar de peso simplemente necesitaban “comer menos y moverse más”. Hoy sabemos que la regulación del peso corporal es mucho más compleja y está influida por mecanismos hormonales, metabólicos, genéticos, ambientales y conductuales.
La llegada de nuevas terapias también está contribuyendo a cambiar la forma en que entendemos la obesidad: como una enfermedad crónica que merece tratamiento médico basado en evidencia, y no como una falla de voluntad personal.
Pero el entusiasmo debe ir acompañado de información.
Estos medicamentos no son adecuados para todos, no están libres de efectos secundarios y no deben utilizarse sin supervisión profesional.

Mirar más allá de la báscula
El impacto de los medicamentos GLP-1 no debería medirse únicamente por el número de kilos que una persona pierde.
Dependiendo del medicamento y de las características del paciente, el tratamiento puede contribuir al control de la diabetes, manejo de la obesidad y reducción de determinados riesgos cardiovasculares y renales.
Ese cambio de perspectiva es importante.
El objetivo no es simplemente adelgazar.
Es utilizar las herramientas disponibles para mejorar la salud metabólica, disminuir riesgos y prevenir complicaciones cuando exista una indicación médica.
Los GLP-1 representan uno de los avances terapéuticos más relevantes de los últimos años, pero su verdadero potencial aparece cuando dejan de verse como una solución estética rápida y comienzan a entenderse como lo que son: medicamentos que deben formar parte de una estrategia médica individualizada e integral.
Cortesía de

Fuentes
Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. (2026). Agonistas del GLP-1. MedlinePlus. Consultar fuente en español
Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. (2026). Inyección de semaglutida. MedlinePlus. Consultar fuente en español
Organización Mundial de la Salud. (2025, 1 de diciembre). La OMS publica unas directrices mundiales sobre el uso de agonistas del receptor GLP-1 para tratar la obesidad. Consultar OMS en español
Organización Mundial de la Salud. (2025, 2 de diciembre). Obesidad: análogos del GLP-1. Consultar OMS en español
Organización Mundial de la Salud. (2025, 5 de septiembre). La OMS actualiza la lista de medicamentos esenciales para incluir tratamientos clave contra el cáncer y la diabetes. Consultar OMS en español
Nota final
Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y de divulgación. No sustituye la consulta, diagnóstico, prescripción ni seguimiento de un profesional de la salud. Los medicamentos GLP-1 requieren valoración médica individualizada y pueden tener contraindicaciones y efectos adversos. No deben iniciarse, suspenderse ni modificarse por cuenta propia.
